- Los ratones expuestos a tejidos saturados de residuos de aerosol de vape durante cuatro meses mostraron signos de aumento de la coagulación sanguínea.
- Los investigadores descubrieron tiempos de «hemorragia» y «oclusión» más rápidos y una mayor actividad plaquetaria.
- Los marcadores inflamatorios del plasma sanguíneo se alteraron tras una exposición prolongada.
- El estudio se realizó en un modelo de ratón que utilizaba una exposición intensiva y repetida en el laboratorio, no en condiciones domésticas reales.
Un nuevo estudio de laboratorio afirma que la llamada exposición «de tercera mano» a los residuos que quedan tras el vapeo podría aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos peligrosos, pero el montaje experimental no se parece en nada a cómo la gente se encuentra con el vapeo en la vida cotidiana.
La investigación, publicada en Cardiovascular Toxicology, examinó lo que los autores describen como «exposición de tercera mano al cigarrillo electrónico (THEC)» en ratones. La exposición de tercera mano se refiere a los residuos químicos que quedan en superficies como alfombras, tapicerías y ropa después de vapear.
Los investigadores concluyeron: «Estos hallazgos subrayan esta forma de exposición como una amenaza para la salud cardiovascular».
Sin embargo, la forma en que se creó la exposición en el laboratorio plantea serias dudas sobre la relevancia de los resultados para los hogares reales.
Cómo se expuso a los ratones
Para simular la exposición de tercera mano, los investigadores utilizaron una cámara de vapeo hecha a medida para saturar repetidamente trozos de tela, alfombra y tapicería con aerosol de vapeo.
Cada día, los materiales se sometieron a 400 inhalaciones, con una duración de tres segundos y 30 segundos entre cada inhalación. Esto se repitió durante cinco días consecutivos a la semana. A continuación, los materiales expuestos se colocaron dentro de jaulas de ratones, donde los animales vivieron durante cuatro meses con «pleno acceso a los materiales».
El e-líquido utilizado contenía 18 mg de nicotina en una mezcla 30/70 de propilenglicol/glicerina vegetal.
En otras palabras, los ratones no vivían pasivamente en una casa típica donde alguien vapea ocasionalmente. Estaban alojados en jaulas confinadas llenas de materiales que se habían saturado deliberada y repetidamente con vapor en condiciones controladas de laboratorio.
Lo que descubrieron los investigadores
Al cabo de cuatro meses, el equipo realizó una serie de análisis de sangre y de coagulación.
Informaron de que los ratones expuestos a los materiales saturados de vapor tenían:
- Tiempos de sangrado de la cola más cortos.
- Tiempos de oclusión más rápidos en un modelo de lesión arterial inducida químicamente.
- Aumento de la agregación y secreción plaquetaria.
- Cambios en los perfiles de citoquinas inflamatorias.
Los autores escribieron: «En conjunto, nuestros resultados apoyan colectivamente la idea de que la exposición al THEC puede provocar importantes resultados CV negativos (es decir, trombosis e hiperactividad plaquetaria) tanto en ratones machos como hembras, que se manifiestan en una medida similar.»
También afirmaron: «La magnitud similar del impacto del THEC en ambos sexos pone de relieve que estos dispositivos no deben considerarse seguros para nadie, ni siquiera en el contexto de las exposiciones indirectas.»
Limitaciones importantes
Aunque los hallazgos biológicos pueden ser coherentes internamente dentro del experimento, existen limitaciones fundamentales que dificultan la traslación de los resultados al riesgo humano.
En primer lugar, se trataba de un estudio con animales. Los ratones se utilizan habitualmente en la investigación toxicológica, pero su fisiología y patrones de exposición difieren significativamente de los humanos.
En segundo lugar, la intensidad de la exposición era extrema. Cuatrocientas caladas al día, repetidas a través de múltiples materiales, en una cámara sellada, semana tras semana, no refleja el comportamiento típico de vapear en hogares, oficinas o entornos públicos.
Los ratones también estaban en contacto constante y estrecho con los materiales tratados, a diferencia de las personas que podrían sentarse brevemente en un sofá o caminar por una alfombra donde alguien ha fumado previamente.
En tercer lugar, el estudio no comparó la exposición de tercera mano al vapeo con el humo de tercera mano de los cigarrillos tradicionales en condiciones idénticas, ni cuantificó cómo se comparan los niveles de residuos con los medidos en los hogares reales.
Los propios autores reconocen que el modelo se diseñó para garantizar una exposición mensurable. Escriben que la cotinina -un metabolito de la nicotina- estaba «significativamente elevada en los ratones expuestos al THEC», lo que confirma que se absorbían residuos de nicotina en sus condiciones experimentales.
Qué significa
La cuestión clave no es si la exposición extrema en el laboratorio puede desencadenar cambios biológicos en los ratones, sino si la exposición normal al vapeo de tercera mano en los hogares supone un riesgo cardiovascular significativo. Este estudio no responde a esa pregunta.
Demuestra que en condiciones de exposición sostenida, de alta intensidad y generada artificialmente, los ratones desarrollaron marcadores asociados a una mayor tendencia a la coagulación. No demuestra que las personas que viven en entornos ordinarios corran el mismo riesgo.

