Suecia ha arremetido contra la prohibición generalizada en Francia de las bolsitas de nicotina, después de que saliera a la luz que los suecos podrían enfrentarse a sanciones penales por llevar un producto antitabaco que es legal en casa mientras los cigarrillos siguen a la venta.
La disputa ha abierto una nueva brecha en el enfoque europeo de la nicotina, ya que Estocolmo acusa a París de ir demasiado lejos al prohibir no sólo la venta de bolsitas, sino su importación, posesión y uso.
Según las normas francesas, un visitante sueco que lleve bolsitas de nicotina compradas legalmente en su país podría enfrentarse a penas de hasta cinco años de prisión y una multa de 375.000 euros.
El ministro sueco de Comercio, Benjamin Dousa, afirmó que la política equivalía a «un ataque al modo de vida sueco».
«Es como si prohibiéramos las baguettes francesas o el vino francés en Suecia», declaró al Financial Times. «Es absurdo».
Suecia es un caso atípico en Europa en materia de tabaquismo, y atribuye su bajo consumo de cigarrillos a la disponibilidad de alternativas orales a la nicotina, como el snus y las bolsitas de nicotina.
Para los críticos de la prohibición francesa, esta política pone de manifiesto una contradicción cada vez mayor en el control del tabaco: los gobiernos se están moviendo para restringir o prohibir los productos de nicotina sin humo, mientras que los cigarrillos combustibles siguen estando ampliamente disponibles.
Francia va más allá que otros países de la UE
Las bolsitas de nicotina son pequeños sobres que se colocan bajo el labio para liberar nicotina. A diferencia del snus, no contienen tabaco, lo que significa que no están cubiertas de la misma manera por las actuales normas de la UE sobre el tabaco.
Esto ha hecho que los distintos Estados miembros adopten enfoques muy diferentes mientras Bruselas revisa su marco de control del tabaco.
Bélgica y Holanda han prohibido la venta, mientras que países como Finlandia han optado por una regulación más estricta. Francia ha ido más lejos y se ha centrado en toda la cadena, incluida la importación, la posesión y el consumo.
El decreto francés, notificado a la Comisión Europea en 2025, dice que la prohibición abarca los productos de uso oral que contienen nicotina en formas que incluyen bolsitas, perlas, líquidos, chicles, pastillas y tiras. La prohibición se aplica a la producción, fabricación, transporte, importación, exportación, posesión, adquisición, distribución y uso en territorio francés.
Las autoridades francesas argumentan que la medida es necesaria para proteger la salud pública, sobre todo la de los jóvenes, citando la preocupación por la adicción, la comercialización, los sabores y los informes de los centros toxicológicos. En la misma notificación se decía que las bolsas de nicotina no están reguladas actualmente a nivel de la UE y que Francia quería actuar «sin esperar a la posible revisión de las directivas europeas».
Suecia advierte del choque del mercado único
Suecia tiene una larga y políticamente delicada historia con los productos de nicotina oral. Cuando se incorporó a la UE en 1995, consiguió una exención de la prohibición de venta de snus impuesta por el bloque, lo que permitió que el producto siguiera siendo legal en el mercado sueco.
Esa exención no cubre automáticamente las bolsas de nicotina sin tabaco. Pero Suecia se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados de Europa en los debates sobre la reducción de daños del tabaco, porque tiene tasas de tabaquismo mucho más bajas que muchos países de la UE.
Para los políticos suecos, la medida de Francia se ha convertido en algo más que un conflicto de salud pública. También es una prueba de si un país de la UE puede criminalizar la posesión de un producto comprado legalmente en otro.
La propia evaluación de la Comisión Europea sobre el marco del tabaco afirma que las bolsas de nicotina «no están reguladas actualmente por el marco de control del tabaco de la UE» y que los Estados miembros han adoptado distintos enfoques, desde prohibiciones totales hasta límites de nicotina, restricciones de edad, normas de etiquetado y restricciones publicitarias.
La Comisión está revisando la Directiva sobre productos del tabaco, que entró en vigor en 2014 y se aplica desde 2016. Su objetivo declarado es mejorar el mercado interior del tabaco y los productos relacionados, garantizando al mismo tiempo un alto nivel de protección de la salud.
La impugnación judicial ya ha reducido partes de la prohibición
La prohibición francesa ya se ha enfrentado a un desafío legal. Partes del decreto relativas a la producción y la exportación han sido suspendidas temporalmente por el más alto tribunal administrativo de Francia, el Conseil d’Etat, después de que un productor local impugnara la medida. Sin embargo, la prohibición de posesión y venta sigue en vigor.
Los activistas franceses afirman que se centran en el suministro comercial y no en los usuarios corrientes.
«No nos centramos tanto en los consumidores como en los productores. Lo que realmente nos interesa es la comercialización de las bolsas», afirma François Topart, de la asociación antitabaco CNTC.
Pero los críticos afirman que la ley sigue corriendo el riesgo de criminalizar a los adultos que consumen un producto de nicotina no combustible, mientras que los cigarrillos siguen estando legalmente disponibles.
Massimo Andolina, jefe para Europa de Philip Morris International, declaró al FT que la disputa demostraba por qué eran necesarias nuevas normas para toda la UE.
«Nos encontramos en esta situación sin sentido en la que ya nadie habla de regular o prohibir los cigarrillos, pero todo el mundo habla de prohibir los productos sin humo», afirmó.
Una mayor lucha por la reducción de daños
El caso francés pone de manifiesto una creciente división en la política europea sobre nicotina.
Los defensores de la salud pública que apoyan las prohibiciones argumentan que las bolsitas de nicotina corren el riesgo de crear una nueva generación de consumidores de nicotina, sobre todo porque muchos productos son aromatizados, discretos y fáciles de usar.
Las autoridades francesas también han señalado las intoxicaciones registradas y la preocupación por los altos niveles de nicotina.
Pero los defensores de la reducción de daños argumentan que las prohibiciones pueden difuminar la distinción entre tabaco combustible y productos sin humo, dejando a los cigarrillos como la opción legal por defecto.

