Bélgica prohibirá los vaporizadores aromatizados a partir del 1 de septiembre de 2028, en una medida que, según los ministros, pretende reducir el consumo entre los jóvenes.
La decisión, aprobada por el gobierno federal, significa que sólo se permitirán los sabores a tabaco o neutros. Se retirarán del mercado opciones populares como el chicle, la cola y la fruta.
El ministro de Sanidad, Frank Vandenbroucke, dijo que la política está diseñada para hacer que el vapeo sea menos atractivo para los jóvenes, en medio del aumento del consumo entre los adolescentes.
Centrarse en la participación de los jóvenes
Los ministros argumentan que los sabores dulces desempeñan un papel clave para atraer a los consumidores más jóvenes y pueden enmascarar riesgos potenciales.
Cifras recientes muestran que más de una de cada tres personas de entre 15 y 20 años en Bélgica ha probado un vapeador. El gobierno cree que eliminar los sabores reducirá ese atractivo.
Vandenbroucke ha advertido anteriormente que la industria se dirige a una nueva generación, argumentando que los aromatizantes disfrazan los peligros mientras exponen a los usuarios a sustancias adictivas y potencialmente tóxicas.
La decisión sigue el consejo del Consejo Superior de Sanidad de Bélgica, que recomendó límites estrictos a los sabores de los vapeadores como parte de un esfuerzo más amplio para frenar el consumo entre los jóvenes.
Parte de un endurecimiento más amplio de la política
La prohibición de los sabores es el último paso de un cambio más amplio en el planteamiento belga sobre el vapeo.
El país ya ha prohibido los vaporizadores desechables y está presionando para que se adopten normas más estrictas a escala de la UE, que incluyan límites más estrictos para los ingredientes y restricciones más amplias para los productos.
Los ministros también han señalado a los Países Bajos, donde se ha introducido una prohibición similar de los sabores, diciendo que los primeros indicios sugieren que algunos consumidores han reducido o abandonado el consumo.
Sin embargo, los datos sólidos a largo plazo sobre el impacto de las restricciones de sabor siguen siendo limitados.
Preocupación por las consecuencias imprevistas
El retraso de la fecha de inicio a 2028 refleja la necesidad de completar los procedimientos de la UE y dar tiempo a los minoristas para liquidar las existencias.
Los grupos de minoristas han criticado duramente la medida. Perstablo advirtió de que la política podría impulsar el mercado ilegal y tener «consecuencias desastrosas». Tras la prohibición del vapeo desechable en Bélgica, ya se ha expresado preocupación por los efectos no deseados.
Los datos de aplicación de la ley muestran que los productos ilegales han seguido circulando, con un gran número de dispositivos no regulados incautados y algunos siguen llegando a los jóvenes.
La experiencia reciente de Bélgica en materia de aplicación de la ley pone de manifiesto la magnitud del reto. Desde que se introdujo la prohibición de los vaporizadores desechables en enero de 2025, las autoridades se han incautado de más de 140.000 dispositivos ilegales y han llevado a cabo casi 2.400 inspecciones en tiendas y vendedores en línea, encontrándose productos ilegales en cientos de casos.
Se han presentado casi 600 denuncias oficiales y varios minoristas han cerrado temporalmente. Las cifras subrayan lo difícil que puede ser controlar el suministro una vez introducidas las restricciones, sobre todo en las zonas urbanas, donde el cumplimiento ha variado significativamente.
Equilibrio entre política y reducción de daños
El planteamiento de Bélgica refleja una tendencia creciente en algunas partes de Europa a imponer restricciones más estrictas al vapeo, sobre todo en lo que respecta a los sabores.
Aunque las medidas se enmarcan en la protección de los jóvenes, los críticos argumentan que limitar los sabores también podría afectar a los fumadores adultos que confían en una gama de opciones cuando dejan de fumar cigarrillos.

