Cinco años después de que Canadá se comprometiera por primera vez a tomar medidas enérgicas contra los productos de vapeo aromatizados, el gobierno federal sigue sin poder decir cuándo -o incluso si- se impondrán restricciones nacionales.
El retraso es cada vez más incómodo para Ottawa. No sólo el gobierno liberal ha prometido repetidamente actuar desde 2021, sino que las nuevas pruebas canadienses están empezando a socavar uno de los principales argumentos de la industria del vapeo contra la prohibición de los sabores: que restringir los sabores podría empujar a la gente a volver a fumar.
En cambio, los nuevos datos provinciales sugieren que el vapeo juvenil disminuye cuando se restringen los sabores, sin provocar un aumento del consumo de cigarrillos.
Promesas federales atascadas en el limbo
Canadá anunció en 2021 planes para limitar los sabores de vapeo en todo el país a menta, mentol y tabaco, con el argumento de que los sabores dulces y afrutados estaban fomentando el consumo entre los jóvenes. Sin embargo, a pesar de que el proyecto de reglamento lleva dos años listo, la política sigue estancada en el limbo.
La ministra de Sanidad, Marjorie Michel, se negó a comprometerse con un calendario en declaraciones a CBC News, afirmando únicamente que estaba «dispuesta a avanzar en esa dirección» y que esperaba que se actuara «lo antes posible».
Entre bastidores, los registros públicos muestran que las empresas de vapeo y nicotina han ejercido una fuerte presión contra las propuestas, incluyendo reuniones en las que se pedían garantías de que Ottawa no seguiría adelante con la prohibición.
El enfrentamiento se produce cuando Canadá se enfrenta a una de las tasas de vapeo juvenil más altas del mundo. Casi uno de cada tres canadienses menores de 25 años declaró haber fumado en el último mes, mientras que alrededor del 10% de los estudiantes de secundaria lo hacen a diario.
Al mismo tiempo, el vapeo sigue desempeñando un papel importante para dejar de fumar. Uno de cada cinco canadienses que dejaron de fumar en 2024 utilizó el vapeo para hacerlo.
Esa tensión -consumo juvenil frente a reducción de daños para los fumadores adultos- ha convertido la prohibición de los aromas en una de las cuestiones más polémicas de la política mundial del tabaco.
El dilema de los sabores
Muchos partidarios de la reducción de daños del tabaco han defendido durante mucho tiempo que los sabores son importantes para ayudar a los adultos a dejar los cigarrillos. Pero algunos investigadores sostienen que el sabor en sí puede ser menos importante para dejar de fumar de lo que se creía, mientras que desempeña un papel mucho más importante en el consumo entre los jóvenes.
Este debate adquiere cada vez más importancia a escala internacional, a medida que los gobiernos, desde el Reino Unido a Australia y la UE, sopesan restricciones más estrictas sobre sabores, productos desechables y de nicotina.
El retraso de Canadá también pone de manifiesto otro problema recurrente en la regulación del vape, que es la fragmentación de las normas.
Varias provincias canadienses -entre ellas Quebec, Nueva Escocia y la Isla del Príncipe Eduardo- ya aplican restricciones sobre el sabor. Pero los investigadores afirman que es difícil hacer cumplir las normas mosaico cuando los consumidores pueden simplemente comprar productos en línea de provincias vecinas sin prohibiciones.
«Una prohibición nacional sería mucho más eficaz», dijo Chaiton.
El temor al mercado negro sigue siendo central
La industria del vapeo insiste en que las prohibiciones de sabores podrían alimentar los mercados ilícitos y reducir el acceso de los fumadores a alternativas de menor riesgo.
La Asociación Canadiense de Vapeadores advirtió de que las restricciones podrían provocar «la proliferación de productos no regulados, una menor seguridad para el consumidor, la pérdida de ingresos fiscales y una mayor presión sobre los organismos encargados de hacer cumplir la ley».
Este argumento es cada vez más común en todo el mundo a medida que los gobiernos endurecen las normas sobre el vapeo. Los críticos de las políticas prohibicionistas suelen señalar el modelo australiano de venta con receta y el creciente mercado negro como una advertencia de lo que puede ocurrir cuando el acceso legal se vuelve demasiado restrictivo.
¿Para quién son realmente los sabores?
La situación de Canadá deja ahora a los responsables políticos atrapados entre dos realidades contrapuestas: pruebas sólidas de que los sabores atraen mucho a los jóvenes, y pruebas igualmente sólidas de que el vapeo sigue siendo significativamente menos perjudicial que fumar para los adultos.

