
- Los vapeadores de nicotina se asociaron con tasas de abandono del tabaco significativamente más altas que los no vapeadores en múltiples puntos temporales
- Las personas que utilizaban vapes también fumaban menos cigarrillos al día, con reducciones constantes en todos los estudios
- Las pruebas de los ensayos controlados aleatorios se calificaron de «altas» tanto para los resultados de abandono como para los de reducción
- Los resultados que comparaban los vapes con la terapia de sustitución de nicotina (TSN) eran dispares y no siempre estadísticamente significativos
Una nueva e importante revisión sistemática y metaanálisis ha descubierto que los vaporizadores de nicotina están relacionados con mayores tasas de abandono del tabaco y con un menor consumo de cigarrillos entre los adultos fumadores.
El estudio, publicado en la revista Harm Reduction Journal, analizó más de 200 estudios, incluidos 22 ensayos controlados aleatorios (ECA), para evaluar cómo afecta el vapeo al abandono del hábito de fumar y a la conducta de fumar.
Su conclusión general es: «Las pruebas sugieren que el uso de cigarrillos electrónicos que contienen nicotina favorece el abandono y la reducción del consumo de cigarrillos entre las personas que fuman cigarrillos habitualmente.»
Mayores tasas de abandono en múltiples plazos
Los resultados más sólidos proceden de los análisis combinados de ECA que comparan a las personas que utilizaron vapes de nicotina con las que no lo hicieron.
En los periodos de seguimiento más largos de todos los estudios, el vapeo se asoció a tasas de abandono del tabaco significativamente mayores, con más del doble de probabilidades de que los usuarios dejaran de fumar (RR=2,73).
Esta pauta también se mantuvo en plazos más cortos. A los seis meses, los consumidores de vape tenían unas 2,7 veces más probabilidades de dejar de fumar (RR=2,70), y a los tres meses el efecto era aún mayor (RR=3,49).
Los autores señalan que estos resultados coherentes a lo largo del tiempo refuerzan la base probatoria general, sobre todo porque proceden de ensayos controlados y no de datos observacionales.
Menos cigarrillos entre los que siguen fumando
La revisión también analizó lo que les ocurre a las personas que no dejan de fumar del todo.
En múltiples metaanálisis, los que utilizaban vapeadores de nicotina redujeron su consumo de cigarrillos significativamente más que los que no lo hacían.
En el seguimiento más largo, los usuarios de vape fumaban de media unos cuatro cigarrillos menos al día que los no usuarios. Se observaron reducciones similares al cabo de uno, dos, tres y seis meses.
Los autores concluyen que «el uso de cigarrillos electrónicos se asoció a una mayor reducción en todos los periodos de seguimiento».
Resultados mixtos contra las terapias de sustitución de nicotina
Si se compara directamente con las ayudas tradicionales para dejar de fumar, como los parches o los chicles, el panorama es menos claro.

Los metanálisis que comparaban los vaporizadores de nicotina con la TRN no hallaron diferencias estadísticamente significativas en general, aunque los resultados tendían a favorecer el vaporizador.
Por ejemplo, una estimación combinada sugería mayores tasas de abandono con los vaporizadores de nicotina (RR=1,59), pero los intervalos de confianza incluían la posibilidad de que no hubiera diferencias.
Los autores dicen que el número limitado de estudios en estas comparaciones hace más difícil sacar conclusiones firmes.
Tendencias del mundo real y de la población
Más allá de los ensayos clínicos, la revisión también señala pruebas más amplias a nivel de población.
Destaca los datos que demuestran que el aumento del consumo de vape ha coincidido con el descenso de las tasas de tabaquismo, lo que sugiere un posible efecto de «desplazamiento» en el que los fumadores abandonan los cigarrillos.
Esto concuerda con la base de pruebas más amplia que demuestra que el vapeo se utiliza cada vez más como ayuda para dejar de fumar o como sustituto del tabaco.
Pruebas sólidas, con algunas salvedades
Los investigadores calificaron de «alta» la solidez general de las pruebas de los ECA, tanto para los resultados de abandono como para los de reducción. Sin embargo, también destacan algunas limitaciones.
Entre ellas se incluyen las diferencias en la forma en que los estudios definen el consumo de vape, las variaciones en los productos y la concentración de nicotina, y la dificultad de separar a los vapeadores exclusivos de los que siguen fumando junto con el vapeo.
Los autores también señalan que los datos a más largo plazo, más allá de un año, siguen siendo limitados.
Qué significa
En conjunto, los resultados sugieren que los vaporizadores de nicotina pueden desempeñar un papel significativo a la hora de ayudar a las personas a dejar de fumar, ya sea dejándolo por completo o reduciendo el consumo de cigarrillos.
Aunque no todas las comparaciones muestran una clara ventaja sobre los tratamientos existentes para dejar de fumar, la dirección general de las pruebas apunta al vapeo como herramienta eficaz para la reducción de daños.

