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El miedo a los metales para vapear: lo que no te dice el último estudio

Un nuevo estudio sobre el vapeo está avivando nuevos temores sobre los metales tóxicos, pero los expertos dicen que la ciencia que hay detrás de los titulares está mucho menos clara.

Publicada en Analytical and Bioanalytical Chemistry, la investigación exploró si los metales del aerosol del vape pueden acumularse en el tejido pulmonar. Utilizando un modelo de ratón, los científicos expusieron a los animales al aerosol de un dispositivo recargable e informaron de la detección de metales como níquel, cobre y plomo tanto en el aerosol como en el tejido pulmonar.

Los autores afirman que los resultados demuestran una «acumulación mensurable de metales» y apuntan a posibles riesgos para la salud. Pero los críticos sostienen que el estudio también pone de manifiesto cómo pueden presentarse resultados complejos de laboratorio sin el contexto necesario para comprender lo que significan en el mundo real.

Fuente: ‘Analytical investigation of metal distribution from e-cigarette aerosols to lung deposition using multi-platform mass spectrometry’

Un estudio bajo el microscopio

En el estudio se expuso a ratones a hasta 32 inhalaciones de aerosol, dos veces al día durante cuatro días, antes de analizar el tejido pulmonar mediante técnicas de espectrometría de masas.

Los investigadores detectaron una serie de metales tanto en los aerosoles como en el tejido pulmonar, entre ellos níquel, cobre y plomo, junto con lo que describieron como «especies (organometálicas) que contienen metales».

Algunas concentraciones de metales aumentaron tras la exposición. Otras, sobre todo el hierro, disminuyeron. Los patrones variaban según las distintas partes del pulmón y «no eran estrictamente dependientes de la dosis».

Esta complejidad se reconoce en el propio artículo, que describe los resultados como el reflejo de «un complejo mecanismo de depósito y eliminación».

Pero una vez que el estudio llega a los titulares, ese detalle puede desaparecer rápidamente.

«Demasiadas lagunas de información»

Roberto Sussman, físico que ha analizado ampliamente la investigación sobre el vapeo, afirmó que el estudio tiene «demasiadas lagunas de información» y es «irreproducible».

Señaló que faltaban detalles sobre cómo se generó el aerosol, incluida la ausencia de información clara sobre la temperatura y el protocolo de inhalación.

Estas variables son fundamentales para comprender cualquier experimento de vapeo. Cambia la temperatura o la duración de la calada, y la composición del aerosol puede cambiar significativamente.

Sin esa información, resulta difícil interpretar los resultados o compararlos con otros estudios. Sussman también criticó la forma en que se enmarcan los resultados, diciendo: «Resulta molesto cómo construyen una narrativa de terror de la nada».

El problema del dispositivo

Otro problema es el dispositivo utilizado en el estudio. Los investigadores utilizaron un dispositivo recargable KangerTech CUPTI con una bobina de níquel-cromo, un modelo que ya está muy anticuado.

Sussman afirmó que «menos del 0,01% de los vapers utilizan KangerTech CUPTI», argumentando que los resultados «no son aplicables a la mayoría de los usuarios que consumen cápsulas o desechables».

Esto es importante porque el mercado del vapeo ha cambiado significativamente, y ahora dominan los sistemas de cápsulas y los dispositivos desechables.

El diseño de los aparatos desempeña un papel importante en las emisiones de metales. El propio estudio reconoce que las concentraciones varían en función de los materiales, la calidad de fabricación y el comportamiento del usuario.

Esa variabilidad ha sido un tema constante en la literatura científica.

El mismo patrón en todos los estudios

La investigación sobre los metales en el vapeo se ha ido acumulando durante más de una década, y ha producido un patrón familiar. A menudo se detectan metales, pero los niveles varían mucho.

Un estudio de 2018 descubrió que las espirales calefactoras pueden transferir metales al aerosol, con concentraciones que difieren significativamente entre dispositivos. Un estudio de 2017 identificó metales potencialmente tóxicos en algunos productos, pero de nuevo puso de relieve una gran variación.

Una revisión sistemática de 2020 encontró metales en e-líquidos, aerosoles y muestras biológicas, pero subrayó la «heterogeneidad sustancial» (variación significativa) entre estudios, productos y condiciones.

Investigaciones más recientes han reforzado este punto. Un estudio de 2025 sobre vapeadores desechables informó de emisiones elevadas de metales en algunos productos, lo que sugiere que los dispositivos más nuevos pueden comportarse de forma muy diferente a los modelos antiguos recargables.

En conjunto, las pruebas no apuntan a un perfil de exposición único y coherente, sino a uno muy variable.

Detección frente a riesgo

Una de las distinciones más importantes en este ámbito es la diferencia entre detectar una sustancia y demostrar un daño.

dijo Sussman: «El estudio no detectó niveles preocupantes de metal. Todos están por debajo de los marcadores toxicológicos. Sin embargo, los autores no compararon los contenidos de metal del aerosol con estas normas de seguridad (sólo los e-líquidos).»

Esa laguna es importante. El estudio compara las concentraciones de metales en el e-líquido con los límites farmacéuticos de inhalación, y observa que varios elementos superan esos valores de referencia.

Pero lo que importa para los usuarios es el aerosol (lo que realmente se inhala), no sólo el líquido. Y aunque se detectaron metales en el aerosol y en el tejido pulmonar, el estudio no establece si esos niveles serían perjudiciales para el ser humano.

En la actualidad no existen umbrales normativos ampliamente establecidos específicamente para los metales en el aerosol de vape.

Una cuestión más amplia sobre cómo se modela la exposición

La preocupación por la metodología no se limita a un único estudio.

Comentando otra investigación sobre la exposición pasiva al vapeo, Sussman criticó el modo en que algunos estudios intentan simular las condiciones del mundo real.

«Los autores de este artículo son toxicólogos que intentan mejorar los protocolos de exposición citotóxica», afirma. «La parte de la citotoxicidad es impecable, pero los autores son bastante ignorantes sobre las propiedades del vapeo ambiental».

El estudio al que se refería examinó la exposición al vapor de segunda mano mediante mediciones de aerosoles y partículas generadas por máquinas.

Sussman argumentó que este enfoque no refleja cómo se comporta el aerosol en condiciones reales. «Los vapores ambientales no pueden ser generados por una máquina», dijo, y añadió que, una vez inhalado y exhalado, el aerosol experimenta importantes cambios físicos y químicos.

Qué dicen las nuevas investigaciones sobre los metales

Trabajos recientes también sugieren que la forma en que aparecen los metales en los estudios puede no reflejar siempre el uso típico.

Un análisis de preimpresión de 2025 realizado por Sussman y sus colegas sostenía que los elevados niveles de metales encontrados en algunos dispositivos desechables pueden explicarse por la corrosión en el interior del dispositivo durante su almacenamiento, y no sólo por la generación de aerosoles.

Los autores descubrieron que algunos dispositivos ya contenían altos niveles de metales en el e-líquido antes de comenzar las pruebas, y concluyeron que no tener en cuenta este «estado defectuoso inicial» podría llevar a comparaciones engañosas con otros productos.

También advirtieron de que algunos estudios pueden sobrestimar el riesgo al utilizar supuestos de exposición «poco realistas» y modelos de riesgo a lo largo de la vida inadecuados.

De ratones a humanos

El uso en el estudio de un modelo de ratón añade otra capa de incertidumbre. Los ratones fueron expuestos en condiciones estrictamente controladas, con un número fijo de caladas y una exposición basada en la cámara. Esto es muy distinto del vapeo en el mundo real, donde el comportamiento varía mucho.

Los estudios con animales pueden demostrar que un mecanismo es posible -en este caso, que los metales pueden depositarse en el tejido pulmonar-. Pero no pueden demostrar lo que ocurre en las poblaciones humanas a lo largo del tiempo.

El propio estudio lo reconoce, y pide más investigación, incluidos estudios a más largo plazo y en humanos.

Resultados dispares, titulares sencillos

Incluso dentro del estudio, los resultados no son claros. Algunos metales aumentaron mientras que otros disminuyeron. Los patrones eran incoherentes y no estaban claramente relacionados con la dosis.

Los niveles de hierro, por ejemplo, descendieron significativamente en todos los grupos de exposición, mientras que otros metales mostraron una acumulación desigual, específica de cada región.

Se trata de conclusiones complejas, pero la complejidad no siempre se traduce en titulares. En cambio, estudios como éste pueden interpretarse como pruebas de daño, incluso cuando los datos subyacentes son más ambiguos.

Lo que muestra el último estudio – y lo que no muestra

El estudio aporta pruebas analíticas detalladas de que los metales pueden estar presentes en el aerosol del vape, de que pueden detectarse especies que contienen metales y de que la exposición a corto plazo puede alterar los niveles de metales en el tejido pulmonar de los ratones.

Pero no demuestra que el vapeo provoque enfermedades en los seres humanos, que los niveles detectados sean nocivos, cómo se comparan estas exposiciones con el tabaquismo o cómo funcionan los dispositivos modernos en condiciones reales.

Incluso los autores subrayan la necesidad de seguir investigando y reconocen las limitaciones de su modelo.

Una cuestión más amplia en la investigación sobre el vapeo

El debate sobre los metales forma parte de un patrón más amplio en la ciencia del vapeo.

Los estudios pueden producir resultados sorprendentes en condiciones de laboratorio, pero esos resultados no siempre se traducen claramente en un riesgo en el mundo real. La falta de detalles metodológicos, los dispositivos obsoletos, la falta de contexto de dosis y la dependencia de modelos animales dificultan la interpretación.

Al mismo tiempo, una vez publicados los hallazgos, pueden moldear rápidamente la percepción pública.

El impacto

El vapeo está muy extendido como alternativa al consumo de cigarrillos, que se sabe que causa enfermedades graves y la muerte. Comprender el riesgo relativo es fundamental para interpretar estos resultados, pero eso requiere una interpretación cuidadosa de las pruebas, no sólo de los titulares.

La investigación sobre los metales puede ayudar a identificar problemas en el diseño y la fabricación de los dispositivos. Puede informar la normativa y mejorar las normas de los productos.

Pero sin contexto, también puede contribuir a la confusión.

El último estudio se suma a las pruebas de que el vapeo puede exponer a los usuarios a metales en determinadas condiciones. Pero también pone de relieve la facilidad con que esas conclusiones pueden llevarse más lejos de lo que permiten los datos.

Sin información clara sobre los niveles de exposición, la relevancia de los dispositivos y los umbrales toxicológicos, la detección por sí sola sólo cuenta una parte de la historia.

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